Guaraira Repano

Guaraira Repano

jueves, 2 de enero de 2014

Desidĭum

Sobre los "buenos" deseos... 

Hace algún tiempo escribí que hay dos clases de personas: Las que quieren sencillamente vivir su vida, y las otras, que solo quieren que los otros la vivan de otra manera: Paradójicamente cierto.

Casi siempre, al llegar estas fechas, comienzan la ebullición de deseos varios para con los demás: Deseamos felicidad, prosperidad, y algunos otros genéricos que ciertamente están dentro de la programación natural de todos los seres humanos; sin embargo, siempre hay gente que va más allá: Sí, la que quieren que vivamos de otra manera.

Te desean cosas que tú no quieres: A los solteros que se casen, aún cuándo no quieren casarse, y tal vez lo hagan más adelante o no lo hagan, a los casados que sean  padres, a los flacos que sean gordos y a los gordos que sean flacos, etc… en lugar de maquillar sus frases deberían tener la honestidad de reconocer que sencillamente quieren dirigir la vida de los otros, y tal vez decir frases como esta:  Te deseo que tu vida sea como yo quiero, incluso pisoteando tus deseos.


Si, suena duro, pero es lo que hacemos a veces, cuando queremos dominar la vida de los demás o controlarla, incluso sin ser conscientes de ello.

Esto es una muestra clara de "Ego", es como decir: "Tienes que hacer lo que yo digo, porque soy superior a ti", pero lo camuflamos con frases bonitas... 

Tal vez si examináramos la vida sin nuestros limitados anteojos, seríamos capaces de entender que la felicidad de los demás es decisión exclusiva de cada uno de ellos, que la forma de vivir de cada uno es elección personal e intransferible, y que si no soy capaz de saber en el 100 % de las veces qué es lo mejor para mi ¿Cómo voy a saber qué es lo mejor para los demás?

A esto es lo que yo le llamo Respeto, y escribí acerca de ello en mi post “Respectus”; para respetar los tiempos de cada persona, de crecer, de vivir, de ser padres, madres, flacos, gordos, con pelo, sin pelo… lo que sea….

 Llegados a este punto, me toca decir... ¿Qué os deseo para este nuevo año?

Que la vida de cada uno sea tal cual como la diseñéis… que sea calcada a vuestros deseos, que disfrutéis de vuestras elecciones y que decidáis el tiempo para cada cosa.

Nos vemos en la luz ;-)


Jesús

lunes, 23 de diciembre de 2013

CARTA A UN RECIÉN NACIDO.

Buenos días, con la venia y el permiso de tus padres, si, estas palabras son para ti, y te preguntarás ¿cómo voy a leerlas ahora mismo? no te preocupes, como captas casi el 80 % de las cosas a través de la transferencia y la memoria celular de tu mami, a través de ella, ten la seguridad de que este mensaje te llegará.


Quiero, yo, un humilde servidor,  enviarte estas palabras de bienvenida a este planeta, raro, intrigante, pero hermoso y sin dudas, el mejor camino que conocemos, de momento, hacia nuestro ser interior. Estamos locos, es cierto, pero verás que esa locura tiene un punto que equilibra las acciones del planeta, que por cierto se llama tierra pero es de agua.

Pues Bienvenido seas, recuerda que naciste para ser feliz, si, te lo repito: “para ser feliz”, lo demás son cuentos de camino, que en su momento elegirás si incorporas a tu vida o no; pero la felicidad y la libertad, ya te vienen dadas desde antes de nacer, nada ni nadie podrá arrebatártelos sin tu consentimiento; con lo cual, sirva esta como mi humilde invitación a disfrutar de esas dos virtudes que ya tienes en ti: la Felicidad y la Libertad.

Me preguntarás ¿Y el amor? Pues mi niño; es tan grande y tan importante que no hace falta que te lo recuerde yo; sé, que tus padres sabrán recordártelo cada segundo de tu vida, ámalos como ellos lo hacen contigo, y recuérdales, si en algún momento llegasen  a olvidarse de la felicidad y la Libertad, dales un abrazo, que solo tú puedes darle, y transmítele esto, que tu llevas dentro y te acompañará toda tu vida…

Bueno, ahora me toca pedirte que me perdones todo este rollo que te he contado, ya te advertí que somos locos…,  te mando un abrazo muy rico y un TQM, si eres hijo de tu mamá y de tu papá, te puedo prometer que eres una de las personas más afortunadas del mundo; Ah! y sonríe cada día, no te imaginas como cambian las cosas con una sonrisa espontánea y bien administrada.

Nos vemos en la luz ;-)


Jesús E. Martínez M.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Hermosa jornada en Caracas- Venezuela

Hace algún tiempo, cuando confirmé tenía que viajar a Venezuela, mis grandes amigos Antonio y Mildred, me dijeron que por qué no hacíamos un taller como el que hicimos un par de años atrás, que era "necesario"; que a la gente le había gustado mucho... 

Haciendo un "brain Storming", surgió el tema: Las Relaciones personales; cada vez más polarizadas y encrispadas en nuestro querido país. Siempre he pensado y es un sentimiento compartido que: "no somos así", éramos dulces, joviales, alegres, pero nos hemos dormido...

Y así comenzó la historia, elaboré el folleto publicitario, Antonio y Mildred comenzaron a buscar salas, dos amigas más también, y Rosana, otra gran amiga, nos consiguió una sala nada más y nada menos que en la Universidad Central de Venezuela, cuyo lema es "La casa que vence las sombras", paradójica frase directamente vinculada con el curso... ahí fuimos. 

La jornada fue preciosa, genial, la energía del grupo se cohesionó en cuestión de minutos, realmente ha sido uno de los regalos más grandes de este año. Les dedico este post, comparto las fotos de la jornada, y como todos nos quedamos con "ganas de más", les aseguro que nos vemos pronto!.

No necesito extenderme más, porque las imágenes hablan solas.

¡Gracias por todo el amor compartido!










Hasta pronto!!!
Nos vemos en la luz ;-)

Jesús M.

lunes, 1 de julio de 2013

Finālis

Y al llegar al final, no hubo examen…

Estaban allí, personas hermosas, sonriendo a la espera de mi llegada; miraban silentes, con los ojos propios de quien  ama, y la comprensión del alma reflejada en sus caras

No había preguntas, no hubo reproches, solo comprensión y amor… un abrazo fundido, un sentimiento profundo, y todo estaba como si el tiempo, no hubiese pasado nunca… me pregunto si es que tal vez, nunca pasó.

No valían para nada las frases ni textos memorizados, ni las palabras exactamente repetidas de acuerdo a esto o aquello, ni los "sacrificios" ni esas tonterías cognitivas... ni las normas, ni los reglamentos ... solo valía el amor... 

Y al llegar al final, no había pruebas, solo contaba cuán feliz había sido… cuánto había disfrutado el viaje… el resto, no valió para nada… el resto… era lo que llamaban “nada”…

Menos mal que me enteré a tiempo, y pude pausar la marcha, y vivir el paisaje, olerlo, sentirlo, degustarlo, sonreír   y no pasar como un objeto inerte a través de él…


Menos mal que al despertar, solo valía la pena ser feliz y acompañar con amor…

Nos vemos en la luz ;-)

Jesús.